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Wednesday, June 16, 2021

Muere George Shultz, exsecretario de Estado que ayudó al fin de la Guerra Fría

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El secretario de Estado, Antony Blinken, describió a Shultz como una “leyenda” y un “visionario”. Foto: AFP

George Shultz, el exsecretario estadounidense de Estado que ayudó a acabar con la Guerra Fría pero también impulsó los polémicos ataques preventivos, falleció el sábado 6 de febrero a los 100 años.

Profesor de Economía que se veía así mismo más como un experto con datos que como un ideólogo, Shultz contó con la rara distinción de desempeñar cuatro cargos diferentes del gabinete.

“Uno de los más importantes estrategas políticos de todos los tiempos, que sirvió a tres presidentes estadounidenses, George Shultz falleció el 6 de febrero a los 100 años”, informó la Hoover Institution. El secretario de Estado, Antony Blinken, describió a Shultz como una “leyenda” y un “visionario”.

“Ayudó a lograr la mayor hazaña geopolítica de la época: un final pacífico de la Guerra Fría”, dijo en un comunicado.

En la Casa Blanca de Ronald Reagan, famosa por sus luchas internas, George Shultz era una de las figuras menos controvertidas. Cultivó vínculos cordiales con el Congreso y la prensa y, más crucialmente, contó con el sólido apoyo del propio presidente, que le mantuvo como jefe de la diplomacia durante seis años y medio.

A comienzos de 1983, apenas medio año después de llegar al cargo, Shultz regresó de China y fue invitado por Nancy Reagan a una cena informal en la Casa Blanca, donde le pareció que el famoso presidente anticomunista se mostraba ansioso por encontrarse con los soviéticos.

“Nunca había tenido una sesión extensa con un líder importante de un país comunista y pude sentir que disfrutaría de una oportunidad así”, escribió George Shultz en sus memorias, Turmoil and Triumph.

Días después, llevó al embajador soviético a la Casa Blanca en un coche sin identificar para un encuentro secreto con Reagan, quien presionó a Moscú para que permitiera la emigración de los cristianos pentecostales que habían pedido refugio en la embajada de Estados Unidos.

Los soviéticos cumplieron discretamente. El inesperado papel de Reagan como negociador con el superpoder al que él mismo había calificado como “imperio del mal” había comenzado.

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