8.9 C
Peru
Thursday, December 2, 2021

El viaje de una vacuna

Must read

El laboratorio chino Sinopharm espera ofrecer vacunas a todos los países que lo pidan.

Diez días después de dar a conocer al mundo –el 31 de diciembre de 2019- que una extraña neumonía estaba propagándose en la provincia de Wuhan, China, los científicos de ese país secuenciaron el ADN del virus que provocaba la enfermedad: era un coronavirus como los que producen la gripe, pero más letal. Lo llamaron Sars-Cov2 y compartieron su hallazgo con laboratorios de todo el mundo. Fue el inicio de la carrera por encontrar la cura contra el COVID-19, y el disparador para buscar una vacuna.

Sinopharm, el laboratorio estatal chino, fue uno de los tres centros de investigación de ese país que empezaron la carrera para inmunizar al mundo. Se trata de una empresa tecnológica conformada por varios institutos de investigación, con más de 128 mil empleados, entre ellos más de 5 mil científicos. Es un gigante de la salud en su país y uno de los fabricantes de vacunas más grandes del mundo. Su vacuna ha sido bautizada BBIBP-CorV y se basa en un virus inactivado de COVID-19.

La revista Science dice sobre ella: “Inactivan el virus con un químico (beta propiolactona) y lo mezclan con un adyuvante (alumbre) que pone al sistema inmunológico en alerta total al irritarlo. En teoría, estas vacunas pueden producir respuestas más amplias de anticuerpos y células T, porque contienen el conjunto completo de proteínas virales, en lugar de una sola, como la espiga. […]Y los virus inactivados no requieren más que refrigeración ordinaria”.

Como parte del esfuerzo de investigación, Sinopharm inauguró dos plantas el 2020, año de la pandemia: una en Beijing, en abril, y otra en Wuhan, en junio. Allí desarrollaron las investigaciones con la cepa originaria de Wuhan, el lugar donde todo comenzó. Entre abril y junio realizaron estudios de fase I y II. A partir de este mes realizaron la fase III en su país y el extranjero.

A pesar de ser el origen de la pandemia, controlaron tan rápido el brote en su territorio que meses después no tenían el número de contagios suficiente para hacer pruebas masivas. Science lo explicaba: “China aplastó la epidemia de coronavirus temprano, por lo que no pudo probar la eficacia de sus vacunas allí”. No obstante, han vacunado a 22 millones de sus ciudadanos y esperan llegar a 50 millones antes del Año Nuevo lunar en febrero.

Fuera de sus fronteras, Sinopharm ha cerrado tratos con al menos 10 países. Y han realizado vacunaciones masivas, sobre todo en el mundo árabe. Allí hicieron la mayoría de sus estudios de Fase III. El primer ministro de los Emiratos Árabes Unidos (EAU), el jeque Mohammed bin Rashid Al Maktoum, tuiteó el 3 de noviembre una foto suya en Dubai siendo inyectado con una vacuna del laboratorio chino. El principe de Bahrein, Salmán bin Hamad al Jalifa, también difundió una foto siendo inmunizado. Y lo mismo ha ocurrido con otros líderes de la región.

“La enorme fuerza laboral extranjera de los Emiratos Árabes Unidos significa que los participantes del ensayo provienen de 125 países diferentes. Si puede demostrar que sus vacunas funcionan en los Emiratos Árabes Unidos, significa que todo el mundo pensaría que la vacuna también funcionaría en sus países”, acota Science. Hay razones de mercado también: va a coproducir la vacuna con varios de estos países y, un socio, Egipto, tiene 100 millones de habitantes por inmunizar.

En el pasado, Sinopharm trabajó en prevención y tratamiento del SARS (2003) y la gripe H1N1 (2008) en China. Produce el 80% de vacunas del programa de inmunización chino.

Diplomacia de vacunas

Mientras los países más poderosos del mundo cierran tratos con otros laboratorios y acaparan vacunas, las empresas chinas -Sinopharm, Sinovac, Cansino- apuntan a venderlas a todos los países en desarrollo y a todos aquellos que llegaron tarde a la compra de vacunas. “En los próximos meses, China enviará cientos de millones de dosis de vacunas contra el coronavirus a países donde han realizado ensayos de última etapa para sus principales candidatas. […] Esta campaña global presenta a China una oportunidad para reparar su imagen, que resultó dañada por su mal manejo inicial del brote de coronavirus. En lugar de ser culpada por la propagación primaria del virus, puede ser potencialmente estimada por ayudar a poner fin a la pandemia”, dice CNN sobre la estrategia diplomático-comercial china.

En setiembre pasado, una delegación de científicos chinos llegó al Perú, encabezada por el doctor Bing Zeng, vicepresidente del Grupo Sinopharm. El ejecutivo en persona llegó al Perú trayendo las pruebas para el ensayo clínico fase III del desarrollo de la vacuna contra el COVID-19. El gesto demostró lo interesados que están en tender puentes con distintos países. Aquí se vacunó a 12 mil voluntarios trabajando con investigadores de las universidades San Marcos y Cayetano Heredia.

El Perú tiene un acuerdo para la compra de 38 millones de vacunas, una cifra menor considerando que el presidente de Sinopharm, Liu Jingzhen, dijo el mes pasado que están en condiciones de producir más de 1,000 millones de vacunas, solo este año, en todas sus plantas y que ya tienen pedidos de “docenas de países”. Somos un comprador menor pero la relación con China es buena.

Otro país que podría llegar a un acuerdo con Sinopharm en Sudamérica es Argentina. Allí, al igual que en Perú, se realizaron estudios clínicos de fase III con 3 mil voluntarios y es una de las razones por las que el trato podría cerrarse en unos días. Nuestro vecino pretende comprar un millón de dosis pero aun no concreta el precio y las fechas en que estas serían entregadas. Argentina esperaba un lote de vacunas de Rusia, pero el cronograma de entrega quedó en el aire y ahora su esperanza de una primera vacuna es Sinopharm.

China tiene 1,400 millones de habitantes pero ha controlado el coronavirus dentro de sus fronteras por lo que los laboratorios chinos, entre ellos Sinopharm, esperan operar más afuera que dentro de su país. Los resultados de los estudios realizados arrojan un 79.3% de eficacia de su vacuna. La BBIBP-CorV de virus inactivado es una tecnología antigua, clásica y confiable. Es el mismo principio de las vacunas contra la gripe o la polio. El producto es, además, manejable para países que no cuentan con la tecnología que requieren otras vacunas.

En una reciente comunicación con la revista Science, la empresa contó que ha vacunado en China a trabajadores de la salud, personal de prevención de pandemias y personal de inspección fronteriza. También han señalado que es efectiva contra las nuevas variantes del virus. No se sabe si los líderes chinos ya se han vacunado, pero es casi seguro. Para ellos la vacuna es un “bien público mundial”.

El Perú recibirá su primer lote -300 mil- este domingo. La noticia causó tanto impacto que algunos medios pusieron en sus portales el vuelo en vivo del avión de Air France que traía las vacunas. Casi un año después llega el primer antídoto contra el virus que nos castigó tanto. Ahora es momento de organizar con eficacia la vacunación.

spot_img

More articles

- Advertisement -

Latest article