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Friday, November 26, 2021

Alberto Beingolea: “Económicamente hablando, los últimos 30 años han sido de gobiernos de derecha”

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Posición. Pepecista Beingolea se reivindica a sí mismo como alguien de centro. Foto: difusión

Alberto Beingolea, candidato presidencial del Partido Popular Cristiano, estuvo en Tacna como parte de su campaña. Se tomó un tiempo para responder a La República. Señala estar en contra de una nueva Constitución. Indica que el problema no es el capítulo económico si no la forma en que los sucesivos gobiernos lo han aplicado.

Leí un artículo suyo en RPP, “Una cruzada por la formalidad”.

Ajá.

¿Le quiere quitar el electorado a Hernando de Soto?

No, para nada. A ver, para empezar el electorado no es propiedad de nadie. El tema no pasa por ahí, si no que entiendo que la formalidad es muy importante, aunque diseñada de una manera inteligente. Siempre he sido muy crítico de todas las campañas que se han hecho por la formalidad y que en realidad no sirven para nada. No existe ninguna lógica en los criterios de formalización en el Perú, son los más espantosos que pueda haber. ¿Quién quisiera ser formal cuando lo único que hacen es decir ‘haz estos trámites’ y después de una cosa larguísima tienes que pagar impuestos? Es absurdo.

En ese mismo artículo que le menciono, usted señala que la cobertura social “debe asociarse al consumo. Y al hacerlo, el Estado debe cofinanciar el IGV y la protección social de los más vulnerables”. ¿Qué quiere decir?

Hay una visión histórica en el tema redistributivo que pasa por el impuesto a la renta. El problema es, ¿todos generan renta? Estamos tratando de cambiar paradigmas. En cambio, ¿qué cosa sí hacen todos? Comprar, gastar. Eso nos iguala.

El consumo.

De acuerdo a nuestras posibilidades. Por tanto, ¿qué impuesto es más…? No quisiera utilizar mal la palabra…

¿Justo?

Correcto. Pues el IGV. Porque va en función de la realidad de cada quien. Y ese debería ser el impuesto al que apuntemos.

El IGV es estándar. Todos pagamos el mismo porcentaje.

Correcto, pero no todos compramos lo mismo. Que pague más el que tiene más, y que pague menos el que tiene menos. Es una medida mucho más justa que lo que tenemos en la actualidad.

Para entenderlo: ¿plantea una reforma tributaria por la cual uno pagaría renta en función de sus consumos?

Es una posibilidad. En ese artículo que menciona me permití una serie de audacias, porque si seguimos haciendo las cosas como se hacen regularmente, los resultados serán los conocidos.

¿Y esa reforma no haría que los que ganan más puedan terminar pagando menos impuestos? Me bastaría con restringir mis consumos. Listo.

Pero termina igualándonos mejor porque mucha gente no genera renta o la disfraza o no es formal. Ahora, claro, si usted genera mucho dinero y lo guarda debajo del colchón… de acuerdo. Sin embargo, tampoco creo que exista un sistema perfecto. Nunca me he creído el dueño de la verdad.

¿Apuesta por la flexibilización laboral?

Yo soy un candidato que está diciendo que tenemos que ir hacia un cambio de paradigmas, como el de las ocho horas. Fue un logro de los trabajadores de la época con jornadas interminables. ¿Hoy por qué?

No va a pedir que se trabaje más, asumo.

Hay que ir hacia un modelo que privilegie no las horas si no la productividad. Se necesita generar espacio para que los trabajadores puedan estar más tiempo con sus familias. Con ocho horas de jornada, más almuerzo y transporte, uno dedica la mitad del día al trabajo. Ya no se trabaja para vivir, se vive para trabajar. Yo planteo los experimentos de Finlandia, Japón y que he visto en Perú, en Piura, en agroexportadoras, donde te dicen: hoy haz esto, de aquí a acá, y te vas a tu casa. Y funciona. Lo otro es el teletrabajo, que llegó para quedarse.

¿Abarataría el despido, que es algo que suelen pedir los gremios empresariales?

No, yo creo en el derecho de los trabajadores. Eso no está dentro de mis propuestas.

¿Usted quiere más o menos Estado?

Yo quiero el Estado necesario.

¿Y eso es?

El Estado necesario es el Estado necesario. Crecerá o decrecerá en función a la realidad del mercado. Le recuerdo, Enrique, que nosotros somos social cristianos. Nos separamos de las posiciones colectivistas, estatizantes, no creemos en un Estado gigantesco. Pero a la vez nos separamos de las posiciones liberales que creen que el Estado no debe meterse, que creen en la mínima intervención. Para nosotros el mercado libre es el mejor generador de riqueza aunque, al mismo tiempo, genera inequidades. Por eso necesitamos un Estado al lado que puede regular, fiscalizar. En resumen: todo el mercado posible, todo el Estado necesario.

¿Un Estado supeditado al mercado, entonces?

No, un Estado vigilante del mercado.

Usted dice que es de centro. Salvo Verónika Mendoza y Marco Arana, creo que todos los demás prefieren denominarse a sí mismos como centristas. ¿No le parece que por eso no despega usted? ¿Qué quizás lo están viendo como alguien que ofrece más de lo mismo? Se pierde en el enjambre, digamos.

No, no. No quisiera hacer un análisis de competencia política, va a sonar feo. Ahora, claro, a la izquierda están Mendoza y Arana. Pero el candidato que está más a la izquierda, hoy, es Yonhy Lescano. No tengo duda. En el tema nuestro, yo le puedo decir que la filosofía social cristiana nace enfrentándose a las posiciones imperantes de aquel entonces, que era el paraíso liberal, la revolución industrial, el mundo que generó la derecha y que era absolutamente injusto. Ahí aparece la encíclica Rerum novarum, fundadora del pensamiento social cristiano, y anti derecha. Le repito, estamos lejos del colectivismo absoluto y del liberalismo total.

Le propongo este ejercicio: de todos los candidatos o candidatas que compiten con usted, ¿con cuál se siente más cercano?

Prefiero pasar. No es el momento oportuno para responderle esa pregunta. Estoy en campaña.

Usted no quiere una nueva Constitución, ¿correcto?

Me parece un absurdo, es un engaña muchachos. Es un grito fácil, una promesa simplona que no conlleva a ninguna modificación real. La izquierda es muy mala para generar riqueza y muy buena para movilizar, crear fantasmas. El grito de moda es la Constitución.

La bandera de la nueva Constitución ya no es solo levantada por la izquierda.

Comenzó con la izquierda, Es una promesa populista de la gente que quiere identificarse con lo que grita la calle.

¿Está de acuerdo con el capítulo económico?

Sí. Con lo que estoy en total desacuerdo es con la aplicación de ese capítulo que se ha realizado en los últimos 30 años. El articulado económico es muy social cristiano. Los que han sido muy liberales son los gobiernos. Los principios de los gobiernos de los últimos 30 años parecían más bien seguir a la Constitución chilena, no la peruana.

¿Diría que en los últimos 30 años nos ha gobernado la derecha?

Yo lo consideraría. Han sido gobiernos muy liberales. Sin ninguna duda el de Fujimori, sin ninguna duda el de Toledo, que terminó siendo económicamente un gobierno de derecha. No tengo duda tampoco de que el gobierno de García fue uno hiper liberal. O el del propio Humala. Y el de Kuczynski, es obvio. Entonces, sí, económicamente hablando los últimos 30 años han sido de gobiernos de derecha, liberales, que han producido riqueza pero han sido pésimos en la distribución, generando inequidades cada vez más grandes y justos reclamos de la gente.

¿Está de acuerdo con el matrimonio igualitario?

No, no estoy de acuerdo. Estoy de acuerdo con la unión civil.

¿Está de acuerdo con el aborto libre?

No estoy de acuerdo para nada. Yo creo que el aborto es un asesinato, que la vida humana comienza desde la fecundación y, por tanto, el aborto es una manera de llamar a un crimen. Jamás estaré de acuerdo en que matar a alguien solucione algún problema.

¿Ni siquiera en un caso de violación?

Ni siquiera. Claro, me pone en el caso más dramático para decir ¡guau! Ni aún así. Si mi principio es la defensa de la vida, seguirá siendo así en todos los casos.

Usted le dirá dramático, pero la violencia de género es pandémica.

Es algo espantoso, no tengo duda, pero la solución no es matar a nadie.

¿Está de acuerdo con la eutanasia?

Ese tema, lo confieso, sí me pone contra la pared un poco, porque ahí sí estamos hablando de la voluntad de la persona. Eso me hace flaquear. Admito este conflicto entre el derecho a la vida -que defiendo por encima de todas las cosas- y el concepto de la dignidad de la persona, que me hace repensar algunos conceptos. De todos los temas polémicos, es uno de los que me genera duda. Diría en este momento que no, pero que lo pienso cada día, lo pienso cada vez más.

Es un centrista en lo económico y un conservador en lo social, me parece.

Eso es lo que catalogan algunas personas, que dicen qué es ser conservador y qué no. Yo me catalogo económicamente de centro, políticamente de centro. Y ya que les encanta decir que estos temas son muy progres y muy modernos, bueno, en estos temas no soy ni progre ni moderno.

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