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Thursday, October 14, 2021

Agave y madera, emprender en pandemia con lo que da la tierra

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Negocios peruanos que apuntan al éxito tras el fin de confinamiento. Foto: Antonio Melgarejo / La República

Hallar el espacio ideal para crecer puede significar el éxito de nuestra encomienda. Pero si no lo hay, podemos construirlo.

Cumbres de Caraz

Aqará lleva en el nombre al pueblo de Caraz, palabra en quechua proveniente del antiguo ‘Qaaray’, que significa ‘residencia de agaves’. No es extraño, entonces, que esta bebida artesanal, elaborada con las piñas del agave, porte en su etiqueta a las cordilleras Negra y Blanca del Callejón de Huaylas, lugar donde nació, creció y estudió Marco Suárez, emprendedor peruano que apostó no solo por colocar a su natal tierra en los ojos del mundo, sino por garantizar el bienestar de sus colaboradores durante la pandemia.

“La ubicación geográfica de Caraz nos autentica desde hace 800 años. Este agave, más que una planta silvestre, crece en tierras que nunca se han cultivado, cerca de los glaciares, por lo que tienen muchas sales y minerales. Más arriba, solo la montaña. La tilde de Aqará representa el agua de esa lluvia con que se riega”, cerciora Suárez.

Aqará es un destilado de agave procedente de las alturas de Caraz, entre las cordilleras Blanca y Negra. Foto: Aqará

Caraz es el único lugar en el mundo que lleva a los agaves en su etimología. El tequila, también elaborado con esta especie, viene del náhuatl ‘lugar de trabajo’; mientras que mezcal viene del ‘agave cocido’. La monumental flor, considerada la más alta en su tipo (entre 12 y 15 metros de altura), dio origen a una planta de producción que integra, desde la cosecha hasta su destilado, a seis trabajadores, un acto casi familiar. El resultado: un destilado peruano sui géneris con 40 grados de alcohol.

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“Entre marzo y diciembre del 2020, la venta fue prácticamente nula. Mantener a nuestra personal entonces fue nuestra prioridad. Recibimos un préstamo de Reactiva Perú y se le reconoció, aunque no trabajó. Felizmente, tenemos ahora el periodo de gracia del Gobierno y podemos pagar el préstamo hasta el otro año”, sostiene.

Aqará es un destilado de agave procedente de las alturas de Caraz, entre las cordilleras Blanca y Negra. Foto: Aqará

Marco Suárez explica que usualmente le dicen que su insumo estrella es una ‘cabuya’, porque en algunas partes del Perú se le conoce así. Otros la llaman ‘penca’, ‘maguey’, o ‘paqpa’ en el Cusco. Y es que el agave es una planta que en nuestro país crece por montones, pero que asociamos más con México.

Por ello, refiere que su destilado no busca imitar al tequila ni al mezcal, sino que adquiere una fórmula propia para conectar a los comensales con la aventura de los Andes agrestes.

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Aqará es un destilado de agave procedente de las alturas de Caraz, entre las cordilleras Blanca y Negra. Foto: Aqará

En este resurgimiento para Aqará, Marco Suárez recurre, desde el vamos, por integrar este esfuerzo local de capital humano con la digitalización como valor agregado, al punto de que en la botella puede conocerse el nombre del trabajador que escogió ese agave y un mapa 3D con la ubicación de su cosecha. Como siempre, en Caraz. Y por cada agave cortado, siembra tres.

“Nuestro perfil destaca por sus aromas a hierbas y arbustos andinos, y recrea sabores que evocan a frutos madurados en la misma planta, vale decir, no es tequila, no es mezcal, al tener el terruño de Perú, del Callejón de Huaylas”, confiere resuelto.

Petricor. Marco Suárez revela que la experiencia del destilado de agave concentra sabores frutados y el aroma de tierra fértil y húmeda de los Andes. Foto: Antonio Melgarejo / La República

Madera para emprender

Fortune Moreano, arquitecta de profesión, encontró en el confinamiento y su pasión por la madera la oportunidad para aterrizar el sueño que venía cultivando desde el 2015.

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El proceso de Quimera Espacios comienza con el contacto al cliente, para quien se prepara un diseño adecuado a sus necesidades, el cual, luego, es presentado como propuesta tangible en los talleres de carpintería y metalmecánica con que trabaja.

Fortune Moreano. Uno de los retos de Quimera Espacios es preparar muebles funcionales para casas cada vez más pequeñas. Foto: Quimera Espacios

Es ahí donde el mueble se prepara en ‘crudo’, como ella menciona, para que finalmente sean sus manos las que se dediquen al pulido, lijado y acabados finales.

“Justo en el 2020, decidí hacerme formal. Así, entre enero y marzo, cuando ya había pandemia pero no confinamiento, estuve ideando algunos proyectos que no se pudieron concretar, pues cerraron carpinterías y talleres. Estuve casi dos meses sin poder hacer nada, pero en mayo lograron reactivarse y, con ellos, yo también”, señala.

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Fortune Moreano. Uno de los retos de Quimera Espacios es preparar muebles funcionales para casas cada vez más pequeñas. Foto: Quimera Espacios

En efecto, el sector cayó en 15,2% durante el periodo de enero a noviembre del 2020, según información de la Sociedad Nacional de Industrias (SNI), la cual prevé una recuperación a niveles prepandemia a mediados del primer trimestre del 2022. Recientemente, el Ministerio de la Producción (Produce) informó que, en el mes de julio del 2021, la producción manufacturera creció 6,7% con respecto a julio del 2020, registrando por octavo mes consecutivo un resultado positivo.

Moreano explica que, a raíz de la emergencia sanitaria y el consiguiente aliento del teletrabajo en el mercado laboral peruano, los proyectos de mobiliario particular despuntaron de forma inusitada. Ello, porque las familias pasaban más tiempo en sus hogares que antes y reparaban en la urgencia de convertir su nuevo centro de trabajo o estudios en un lugar ideal.

Fortune Moreano. Uno de los retos de Quimera Espacios es preparar muebles funcionales para casas cada vez más pequeñas. Foto: Quimera Espacios

Con el tiempo, el negocio se ha especializado a un ritmo trepidante y pasado de fabricar sus iniciales mesas de centro con pallets a diseñar complejos muebles de sala y dormitorio en 3D. Además, ya no solo utiliza la madera de preferencia que soliciten sus clientes, sino que también ha logrado, con éxito, incursionar en otras técnicas de modelado, como el enchapado.

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“Me gustaría que Quimera no solo se convierta en un estudio de arquitectos, sino en un ambiente donde, más allá de hacer muebles a pedido, se preparen piezas, conceptos, que nazcan de una necesidad real, completamente distintas a lo que ofrece el mercado. También invitar a otras personas para cocrear juntas, con decoración en general, tapicería, molduras, etc.”, se revela Fortune.

Fortune Moreano. Uno de los retos de Quimera Espacios es preparar muebles funcionales para casas cada vez más pequeñas. Foto: Antonio Melgarejo / La República

Reactivación de alcoholes y maderables

Entre el 2012 y octubre del 2020, Perú exportó más de 948 mil toneladas métricas de madera a todo el mundo por un valor FOB (sin considerar impuestos ni seguros) de US$ 955 millones.

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Como parte del proceso de reactivación, este año se elevó el ISC para bebidas alcohólicas. En el caso de algunas bebidas con más de 20 grados de alcohol pasó de US$ 0,95 a US$ 0,97 por litro.

Este mes, el Banco Mundial planteó la necesidad de promover los emprendimientos productivos en el Perú.

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